Instituto de Envejecimiento Méderi dice que los efectos de la creatina sobre el Alzheimer aún están en estudio
Aunque la creatina es muy conocida en el mundo del fitness, se habla mucho sobre sus beneficios en la salud cognitiva y el envejecimiento saludable. El doctor Luis Carlos Venegas, médico geriatra y líder del Instituto de Envejecimiento y Longevidad de Méderi y la Universidad del Rosario, explica qué usos de la creatina están respaldados por la ciencia y en qué áreas, como el tratamiento del Alzheimer, sigue bajo investigación.
La creatina es una sustancia que nuestro organismo produce naturalmente en un 50%; el resto debe obtenerse de fuentes externas como carnes rojas, pollo y pescado. Según Venegas, cuando la capacidad del cuerpo para producirla disminuye, la suplementación se convierte en una aliada estratégica.
Inicialmente la creatina estaba enfocada en personas que hacían actividad física intensa como los fisicoculturistas. Sin embargo, cada vez hay más evidencia que confirma sus beneficios para la salud. Se sabe por ejemplo que la creatina ayuda a fortalecer los músculos, previene la sarcopenia y la fragilidad. En algunos estudios recientes, se ha confirmado sus efectos positivos sobre la función cognitiva.
¿Qué pasa en el cerebro de una persona que toma creatina con regularidad?
La creatina básicamente sirve como un almacén de energía. Entonces sirve mucho en aquellos órganos o tejidos que tienen un consumo alto de energía, por ejemplo, los músculos y el cerebro.
Aproximadamente el 5% de la creatina del cuerpo trabaja en el cerebro, señala el especialista. Al actuar como una reserva de energía, no solo beneficia a los músculos, sino que favorece la neuroplasticidad, permitiendo que las neuronas se comuniquen mejor entre sí.
Uno de los hallazgos más relevantes es que el músculo no es solo un tejido para el movimiento, sino que funciona como un órgano endocrino. Al ejercitarse, el músculo libera sustancias que viajan al cerebro y mejoran sus funciones. La creatina potencia este proceso: una mejor función muscular se traduce en mayores beneficios para distintos sistemas del cuerpo.
Entonces, esa función que cumple el músculo se ve favorecida por la creatina. Si existe una buena función muscular, los músculos van a producir mayor cantidad de sustancias que van a ser beneficiosas, y aunque sus beneficios están comprobados, la creatina se debe consumir de manera adecuada.
Requisitos que debe tener en cuenta para una suplementación segura con creatina:
Para obtener resultados reales y evitar riesgos, el experto de Méderi recomienda tres pilares:
- Calidad certificada: Elegir productos avalados por entidades nacionales o internacionales.
- Dosis adecuada: El estándar es de 3 a 5 gramos diarios, siempre acompañados de una hidratación abundante.
- Ejercicio de fuerza: »Salir a caminar no es suficiente», advierte Venegas. Para activar los beneficios de la creatina, se debe realizar entrenamiento de resistencia o de fuerza.
Precauciones y salud renal
Un mito común alrededor de la creatina es el daño renal. El doctor aclara que, en personas sanas, los estudios demuestran que la creatina no altera los riñones ni el hígado. Sin embargo, pacientes con diabetes, hipertensión o enfermedad renal crónica deben contar con una valoración médica y nutricional previa antes de iniciar cualquier suplementación.
En el caso de los adultos mayores, la clave es la individualización. «La nutrición (proteína animal, frutas y verduras) y el ejercicio con objetivos claros son los pilares de un envejecimiento saludable», concluye el especialista.
Y aunque también se relaciona la creatina con los beneficios para las personas diagnosticadas con Alzheimer, la evidencia científica todavía está avanzando hacia ese punto, teniendo en cuenta que es una enfermedad que no se puede curar.
A pesar del optimismo, el doctor Venegas es cauteloso respecto a enfermedades neurodegenerativas. “Si bien se han detectado efectos positivos en la función cognitiva general, la evidencia científica sobre el Alzheimer aún está en desarrollo. Al ser una enfermedad sin cura, especialmente en etapas avanzadas, la suplementación se considera un apoyo preventivo o complementario, pero no una solución definitiva”, explica el experto.